{{tipo4|'''[[Los viajeros]]''' de [[Ricardo Jaimes Freyre]]}}
{{tipo4|'''[[Canto secular]]''' de [[Moisés Numa Castellanos]]}}
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{{indent|9}}Anthropos, trovador y caballero, hizo edificar una ermita en la falda de una colina.
<div class="verse"><poem>
{{indent|5}}Genio indomable de la excelsa raza
por quien el Genio triunfador de Roma
fuerte resurge y á tu honra, el brillo
{{indent|12}}cede la suya;
{{indent|5}}Y abandonó su castillo (en la puerta de su castillo, había cadenas de hierro, real honor), y llevó á la ermita la indiferencia de su corazón.
{{indent|5}}Tú, cuyo enlace con la gloria, al orbe
Sagunto en roja llamarada anuncia,
y arde Numancia y, al fulgor, los astros
{{indent|12}}lívidos ruedan;
{{indent|5}}Porque en su espíritu había crepúsculo, así cuando la Primavera reía en las hojas rojas de las rosas, y en la nieve de los jazmines y en la albura húmeda de los lirios, como cuando el Estío hacía cantar á las cigarras entre las hojas, y el Otoño tornasolaba las uvas en las viñas, y el Invierno guiaba sobre la tierra sus tristezas frías y blancas.
{{indent|5}}Tú, que al romano, del astur y el sobrio
cántabro, opones la fiereza estoica,
y porque rindes la cerviz potente,
{{indent|12}}Roma vacila;
{{indent|5}}Pero la soledad no habló á su oído esas suaves y consoladoras palabras que han escuchado todos los solitarios: «Oculta bajo las alas del Tiempo, vive la Esperanza.»
{{indent|5}}Tú, que la linde que á las almas puso
Naturaleza, con Guzmán rebasas,
y al heroísmo de los hombres, solio
{{indent|12}}das en Tarifa;
{{indent|5}}Y escribió en un muro : «En el lugar en que cayere el árbol, allí quedará.»
{{indent|5}}Tú, á quien en pugna formidable, vieron
el Guadalete restaurar los siglos
con la que mira, del Genil, sus torres
{{indent|12}}sobre las ondas;
{{indent|5}}Desde la ventana de la ermita, por entre la fronda, iba su mirada al camino zigzagueante al pie de la colina. El sol hería los rostros de los viajeros, ó la lluvia caía sobre sus cabezas, ó la nieve blanqueaba sus hombros, ó la bruma los envolvía con mantos fantásticos. Anthropos los veía espolear sus caballos y pensaba: — Van al amor; van á la ambición; van al miedo. </div>
{{indent|5}}Y de la tierra, que encontraste informe,