This is an archive copy of wikilivres.ca as of 18 February 2017 (from the WikiTeam dump). The original site is closed.

¡Dios sea loado!

Free texts and images.
Jump to navigation Jump to search

¡Dios sea loado!
escrito por Ricardo Jaimes Freyre
Publicado en el libro « Poetas contemporáneos de Bolivia » ~ Ortografía original.~ (1)



‎El último golpe de lanza fué para mí;
después como liebres huyeron y yo caí
con los brazos abiertos en cruz.
‎Y la cruz de madera sagrada,
del leño sagrado en que Cristo fué crucificado,
se hundió bajo el golpe terrible en mi pecho.
(La cruz que guardaba de noche mi lecho,
de día mi pecho.
‎Desde que el Abad conquistó en Palestina,
con rudos mandobles, la adorada reliquia divina).

‎Y así fué que una lengua de fuego
quemó mis entrañas,
porque, gracias al cielo, la cruz conservaba una huella de sangre,
y la halló, y extendido sobre ella
un instante del largo tormento de Cristo,
de Nuestro Señor Jesucristo....

‎Al entrar la reliquia en mi pecho
una ola de sangre brotó de mi pecho deshecho,
y saltando de gozo mi herido
corazón, persiguió la reliquia en la ola de sangre,
y la halló; y extendido sobre ella
fué una nube teñida de rojo que cubre una estrella.
‎Por la gloria del Hijo en el santo madero clavado,
sufrí el inefable tormento del Crucificado,
de Nuestro Señor Jesucristo...
El demonio que vive en mi cuerpo (¡Dios salve mi alma! )
que se irrita si rezo (y yo rezo de noche y de día
pidiendo a la virgen sin mácula, a Santa María,
que lo vuelva a su hórrido puesto
en los negros abismos) mordía y rugía
y aferraba a mi cuello sus uñas.
‎Yo, de pronto, pensando en el gesto
que haría el Maligno
si tocaban la cruz venerable sus negras pezuñas,
sentí que la risa
retozaba por todo mi cuerpo;
y el Maligno, a mis propios oídos
cambiaba mi risa en profundos y largos gemidos.

‎A mi lado el hermano Macario
mascullaba sus últimos rezos,
y entregaba su alma a los ángeles
besando una cruz que trazó con su sangre en el suelo.

‎Después una música suave llegó a mis oídos,
una música suave y lejana y un canto lejano.
¿Qué coro cantó aquella noche
si el hermano Jacinto murió en la pelea
y fué mal herido el hermano Cipriano
que siempre la muerte provoca?

‎Más tarde arranqué de mi pecho la cruz y la puse en mi boca
porque vi que la turba precita
con figuras de cuervos llegaba volando y graznando
y ha relia en sus ojos redondos la llama maldita.

‎Y vi a uno que siempre se esconde en mi celda,
y que hiere de noche mi seno
y deja en las llagas el negro veneno
con que riega el Jardín del pecado.
Contra él hay un rezo y un signo. ¡Dios sea loado!

‎Y vi a otro que vive en el foso
que circunde y protejo el convento,
donde espía a las almas que pasan
cuando el potro, la hoguera o la horca las libran del cuerpo.

‎Y vi a otro que acecha en las rejas
del confesonario,
para oir los lamentos y quejas
de los penitentes,
A ese sólo el hermano Matías espanta;
es un cuervo que ríe y que llora, que gime y que canta.

‎Cundo al alba el Abad con los cuatro novicios
llegó al claro del bosque buscando mis pobres despojos,
ya la hueste maldita me había arrancado los ojos;
pero el alma está libre por siempre de sus maleficios.
¡Dios sea loado!

Works by this author are in the public domain in countries where the copyright term is the author's life plus 92 years or less. cs | de | en | eo | es | fr | he | pl | ru | zh
  ▲ top