This is an archive copy of wikilivres.ca as of 18 February 2017 (from the WikiTeam dump). The original site is closed.

El cantar de los cantares

Free texts and images.
Jump to navigation Jump to search

El cantar de los cantares
escrito por Martín Coronado
Publicado en el libro « Antología de poetas argentinos » Tomo X, del año 1910. ~ Ortografía original. ~ (1)



‎Lleva la nave, viajadora inquieta.
Un Edén escondido:
Son dos novios de ayer, que han hecho el nido
Donde lo haría el sueño de un poeta.

‎Ellos quisieron, para amarse á solas,
La errante soledad del camarote,
Y el nido, puesto á flote,
Con alas de vapor hiende las olas.

‎Allí está la pareja, cuyo anhelo
Unió la tierra al cielo
Con invisibles lazos,
Cuando en nombre del Dios que abre las flores
El dulce amor la aprisionó en sus brazos.

‎Ella, la hermosa frente
Al peso del rubor tiene doblada,
Y ha entornado los ojos, porque siente
El miedo de la luz en la mirada.

‎Él, se ha puesto de hinojos
Para tomar y acariciar sus manos,
Para sentir, espiándole los ojos,
Que es suya, toda suya,
La virgen de los ruegos soberanos.

‎Allí están, en profundo
Kxtásis de pasión, sabiendo apenas
Que pueda haber más gloria en este mundo
Que el beso forjador de sus cadenas.

‎Y en tanto que ella esconde,
Huyendo del rubor, sin saber dónde,
Sobre su pecho el rostro enrojecido,
El traduce los besos en palabras,
Y el poema inmortal canta en su oído:

‎« Acuérdate, mi amada,
Del día aquel que nos unió el destino,
Cuando puso el Señor en mi camino
La promesa del cielo en tu mirada.

‎« Aquel hermoso día
Era un arrullo la creación entera,
Y al través de tu alma y de la mía,
Como un enjambre de alas rumorosas,
Pasó la primavera.

‎Yo no sé cómo fué que nos sentimos
Con sed de luz de cantos y de aromas;
Nos amamos mirándonos,
Como brotan las flores en racimos
Y nacen en casales las palomas.

‎« Desde entonces, la vida,
Sonrojada en los dos, tuvo colores,
Y ofreció á la ilusión, embellecida,
Regazo azul para soñar de amores.

‎« ¡Quién tuviera la voz de la inocencia
Para encantarlas almas, evocando
De nuestro idilio la inefable historia!
¡Tanta dulce memoria
Que á nuestro corazón se está asomando!

‎« El tiempo aquel — acuérdate alma mía!
Cuando en las tardes tu beldad galana
En vaporoso traje se envolvía,
Y á mi me parecía
Que era marco del cielo tu ventana;

‎« Cuando en el templo lleno
De luz crepuscular, al lado tuyo
Iba á sentirme generoso y bueno,
Y á orar por mis quimeras, con el alma
Mecida por las ondas de tu seno!

‎Acuérdate mi encanto.
De aquella noche de las dulces horas
Por cuya sombra suspiramos tanto!

‎« Cuando por vez primera
Atravesó el dintel de tu morada
Mi tímida ternura,
Que envidiaba á tus rosas la ventura
De acariciar tu negra cabellera!

‎« Ni en la voz de pasión con que embelesas
Mi existencia cautiva,
Hay más gritos de amor que en el relámpago
Con que me dijo ruegos y promesas
Tu mirada furtiva.

‎« Cuánto ideal risueño
Con sus visiones de brillantes galas,
Aquella noche acarició mi sueño.
Cuando tu imagen me cerró los ojos
Y el alma insomne desplegó las alas!

‎« Como soñar contigo era mi vida.
Soñé que eras de Dios hija mimada,
Un Dios tan justo y bueno.
Que tan sólo á mis besos consagrada
Te guardaba en los cielos escondida!

‎« En la hora nupcial del Paraíso,
La estrella del amor brilló en tu frente,
Y, porque Dios lo quiso.
Un ángel puro abandonó en mis brazos
Tu belleza inocente.

‎« Y eras, mi bien, tan bella,
Que no había en mi espíritu adormido
Otro rayo de sol que el de tu huella;
Y el cielo, y Dios, y el ángel, y la estrella^
Tenían el color de tu vestido!

‎« Acuérdate, mi gloria,
De tanta imagen dulce y sonriente,
Que despertar se siente.
Como una aurora eterna, en la memoria.

‎« Aquel cambio de flores á hurtadillas.
Sin que nadie nos viera;
Y aquel hallarse siempre y donde quiera
Unidas por milagro nuestras sillas;

‎« Y aquel pensar los dos la misma cosa,
Que parece mentira.
Como si fuera el alma luminosa.
Cuando el amor la mira:

‎« Y aquellos celos míos, que llenaban
Mi alma de relámpagos, y luego.
Vencidos por la pena de tu ruego,
En tus hermosos ojos se apagaban!

‎« Nunca estará lejana
De nuestro corazón, en hora alguna,
Esa bandada inquieta de recuerdos.
Que en derredor de la inocente cuna
Sus alas blancas batirán mañana.

‎« Hora que estoy de hinojos.
Alza tus negros ojos
Para ver el abismo de los cielos;
Alza, para mirar si son más rojos
Tus labios ó mis celos.

‎Todo en torno respira
El amor y la luz: voces extrañas
Arrullan en el aire que suspira,
Y el rio, como el cielo que nos mira,
Tienen besos de sol en las entrañas.

‎« Bésame tú también en nuestro nido:
Quiero, de encanto lleno.
Contar sobre tu labio estremecido.
Desde el primero al último latido
De ese mi corazón que está en tu seno!

‎« Alza, mi bien, la frente coronada
De lánguidos rubores,
Más bellos todavía que las flores
Con que teje la virgen desposada
Su diadema de amores.

‎« Flota en el aire tibio
El perfume de todas las corolas:
La luz en el espacio centellea;
Y en el blando regazo de las olas
Nuestro lecho nupcial se balancea.

‎«Escóndete en mis brazos, alma mía,
Y bésame en secreto,
Que hay un rayo de sol que nos espía.
Para contarlo al oleaje inquieto.

‎« Bésame eternamente,
Arrullando las horas de mi vida
Con tu dulce caricia enamorada,
Y te amaré rendida
Más que te amaba un tiempo suspirada.

‎Sueños y desvarios
De la dicha serena.
En ese beso eterno, mi morena.
Pasarán de tus labios á los míos.

‎« Y hoy, y mañana, y siempre, al lado tuyo,
Con miedo de la noche abrumadora,
Veré el día que parte,
Y entre tus brazos soñaré la aurora
Con ansia de la luz para mirarte! »

‎Así canta el amor, en el oído
De la novia agitada y suspirante,
El poema del nido.
Mientras la nave, errante
En alas del vapor, tiende su estela
Sobre el camino del Edén perdido.

Works by this author are in the public domain in countries where the copyright term is the author's life plus 106 years or less. cs | de | en | eo | es | fr | he | pl | ru | zh
  ▲ top