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Impresiones americanas/1
| Impresiones americanas escrito por Rafael Conte Mayolino |
II |
El titulo de este libro es el mismo que di á las crónicas que desde New York, Washington, St. Louis, y otras poblaciones de los Estados Unidos, envié, durante algunos años, á varios periódicos de Cuba; especialmente al importante diario habanero, La Discusión.
He procurado siempre en mis correspondencias periodísticas pintar las costumbres y el carácter del pueblo americano, aplaudiéndole con entusiasmo cuando aplausos ha merecido y censurándole con dureza, cuando lo he creído justo y oportuno.
La bondadosa acogida que la prensa y el público dispensaron á mis modestísimas Impresiones Americanas, las cariñosas excitaciones de algunos companeros y ¿por qué no decirlo?, el deseo que, al igual de todos los escritores (buenos y malos) tengo de publicar mi primer libro, me han decidido á recopilar en este tomo algunas de las crónicas que publiqué en La Discusión, el Diario de la Marina, La Lucha, El Fígaro, Cuba Pedagógica, El Nuevo País y Cuba de la Habana, El Constitucional, de Caracas y La Democracia, de Puerto Rico, á las cuales he adicionado varios trabajos inéditos, relacionados — directa ó indirectamente — con la vida americana.
De más está que diga que Impresiones Americanas es un libro modesto y humilde. Siéndolo el autor, tiene necesariamente que serlo la obra.
Lo único que con su publicación me propongo es, primero, entretener á los que tengan la paciencia de leerme, y después servir á mi patria en la medida de mis fuerzas.
Dadas las relaciones íntimas que nos unen á los Estados Unidos, el conocimiento del modo de ser, el carácter y sobre todo de los procedimientos de ese pueblo (tan distinto del nuestro), tiene por fuerza que resultar interesante, por lo menos, para los cubanos.
No es otro el objeto de Impresiones Americanas.
De que muchos de mis juicios y apreciaciones pueden ser erróneos estoy convencido de antemano. No pretendo la infalibilidad.
Tampoco se me oculta que en cualquier otro escritor hubieran encontrado los americanos intérprete más feliz y los cubanos servidor más eficaz.
Pero, al mismo tiempo, me permito dudar que ese otro hubiese juzgado a los primeros con más honradez, ni servido á los segundos con mejor deseo.
Habana, Agosto de 1908.