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Jesu-Cristo

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Jesu-Cristo
escrito por Guzmán Papini y Zas
Ortografía original. ~ Publicado en Montevideo, en el « Almanaque ilustrado del Uruguay (1912) » ~ (¹)




‎¡Oh! lirio inmaculado,
de alma blanca y de cuerpo marfileño;
lirio santificado
por la Visitación del Gran Ensueño . . .
¡Oh! Cristo, ven á nos!
¡Oh! carne atormentada, sólo el leño,
tan sólo el sufrimiento te hizo Dios.

‎¡Ah! por tí únicamente
fueron los brazos de la Cruz como alas
Tú fuiste el Paraíso de la carne
casta y brillante, cual la zarza ardiente
Desde la idealidad de tu leyenda,
como un olor á santidad exhalas;
y, así, con ese santo olor, aromas
de cíelo nuestra senda.
Tú refrescas la Vida
de aquellos que se acogen á tu amor:
¡das los rocíos de tu Ensueño Nuevo
á las bellezas de cada alma en flor!

‎Fué tu cuerpo tan blanco y tan divino
como un cáliz de plata religioso.
Fué tu sangre indulgente, como un vino;
y mí plegaría es una sed sagrada
que desea ese vino doloroso.

‎Jesús, resurreccíona
con la aureola en lugar de la corona;
con la madurez de oro
del trigal de tus rizos constelados ...
Vuelve, Cisne canoro,
que cruzaste sin mácula las aguas
de todos los pantanos y pecados ....
¡Vuelve á mí noche, Ruiseñor sonoro!
¡Vuelve, y cruza los lagos torturados
de aguas benditas que derrama el lloro!

‎De tu barca de luz,
¡oh! místico piloto,
sean remos los brazos de la Cruz.

‎¡Oh Jesus Cristo, pálido Profeta
oloroso en olor de alma florida!
Fué tu melena de oro alucinante
con leyendas de sol y de los Ángeles,
tu yelmo en luz de Soñador Andante.

‎En el mar y el camino
tu cuerpo era una lámpara sagrada
que, al irradiar de su interior divino,
alumbraba su cutís de alabastro ...
¡Por donde iba tu voz, se oía un trino!
¡Por donde iban tus píes, brillaba un astro!

‎El rosal del martirio
te dio rosas sangrientas; y también
te dio espinas»., ¡á ti, que merecías
el beso en flor de un amoroso Edén!

‎Tú fuiste un Solitario,
por único en la Pena y el Consuelo;
fuiste de Dios el augcrral Oráculo
y fuiste el Tabernáculo
de las llaves angélicas del cíelo.

‎Porque aún te veo Artista de lo Puro
y flor de maravilla,
luminosa substancia,
milagrosa fragancia,
moldeando al alma, así, como á una arcilla,
moldeándola en la forma de tus Éxtasis,
eres la joya de mí Fe; y te guardo,
tal como en un arcón, en el Recuerdo ....
Cuando yo abro ese arcón, ¡qué olor á nardo!
¡Y en qué camino tan azul me pierdo!

‎Te columbro en la dulce lontananza
de mí primera edad y de mí aldea,
¡oh mí Niño- Jesús! como en los juegos
de mí infancia jugaste á la esperanza!
Aún repican en mí sus locas dianas
con que llamaban mí villorrio á misa
las ingenuas campanas
de la Capilla en que la Serenísima
lucía un manto azul lleno de estrellas
¡Aún repican en mí sus bronces viejos!
Las campanas aquéllas
yo las llevo en mí alma, y me parece
¡que repican tan lejos!

‎¡Oh mí Niño -Jesús! ¡oh nacarado
amigo de mí cuna;
hermaníto sagrado
envuelto como en un pañal de luna!

‎¡Oh Niño del Pesebre!
En vano dejo abierta la cancela:
ya no vienen tus Magos, ¡ay! aquellos
de las noches de reyes y de fiebre;
los Magos que en los cuentos de la abuela
cargaban con ensueños sus camellos.

‎Huyó mí infancia, y tu niñez gloriosa
huyó también ... ¡y cuál nos encontramos,
al correr de los tiempos y la Vida
(¡ay! la Vida, esa Máter Dolorosa),
sin domingos de ramos
en la aldea querida! ...
¡Oh! Cristo; ¡tú en la Cruz, y yo en el Alma!
¡Tú en la cosa que hiere, y yo en la hirída!

‎¡Jardín de los Milagros! ¡Oh Frofeta!
De tu cuerpo la mística escultura
era, así, como etérea en su blancura;
era como del mármol de la estrella;
y como del Ideal era en lo pura;
y como de la flor era en lo bella;
como un Ángelus eras en los valles;
como una zarza ardiente en la montaña;
y en las trágicas calles,
entre las plebes del hostil tumulto,
aromaba tu alma á las Marías
cual sí llevaras algún lirio oculto
con un rocío de melancolías.

‎¡Vuelve á nos, como espléndido qusrube!
¡Vuelve á nos, con tu rostro de azucena!
Para tus píes hay una santa nube:
el cabello auroral de Magdalena.

‎Por él ya más no tocarás el suelo,
que irán tus píes en esa nube de oro,
como sí fuesen en un lento vuelo . ...
¡Vuelve con tus pupilas
azules y tranquilas
como dos gotas del azul del cíelo!

‎La; Muerte, la Suprema Tentadora,
la de labios silentes y sombríos
te dio un beso; y el beso se hizo aurcra;
y como tu último llanto hizo rocíos.

‎El beso de la Postuma Hechicera
fué como luz en flor. Y el cuerpo pulcro,
el cuerpo del Gran Casto, angelizado
por su Amor y Perdón, en el Sepulcro
se hizo polvo de estrellas; y espaciado
en el azul por milagroso vuelo,
fué como una imprevista vía láctea
que, en forma de ala, se tendió en el cíelo.

‎¡Blanca y difusa polvareda de astro,
cual las cenizas de algún Dios difunto!
Por su vago y espléndido conjunto,
fué como una gloriosa polvareda
en una carretera de los Angeles
levantada por ellos ....

‎Y Dios se hizo su santo palio de oro
con el oro que Cristo florecía
en el paisaje á sol de sus cabellos.

‎¡Oh! Cristo, Cristo mío,
por tu triste dulzura de paloma;
por el místico aroma
del azahar de tu candida hermosura;
por tu santa blancura,
cual de lirio del cíelo;
¡oh! Cristo, ritornelo.
sagrada apoyatura
de mí lírica y honda letanía;
¡oh! Cristo, ¡ven á nos!
¡Danos un poco azul le poesía..
al darnos mucho Dios!

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