This is an archive copy of wikilivres.ca as of 18 February 2017 (from the WikiTeam dump). The original site is closed.
La última corrida
| La última corrida escrito por Gustavo Sánchez Galarraga |
| Habana, 1923 ~ Ortografía original. ~ (¹) |
La última corrida
Monólogo
Escrito expresamente para la Excelentísima señora, doña Angela Fabra de Mariátegui,
y estrenado en el Teatro Nacional el 4 de Enero de 1922.
PERSONAJE
ANGELA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Señora Angela Fabra de Mariátegui.
ANGELA
Este es el palco. ¡Qué bulla!
¡Cuánta gente hay en la plaza!
Arden al sol los claveles
como rojas llamaradas
debajo de las mantillas.
¡Cómo sonríen las caras!
¡Qué anhelos tengo de ver
al torero que me ama,
constelado de reflejos,
salir, airoso, a la plaza!
¡Cuánto he rezado por él
en la iglesia esta mañana!
¡Con bien le saque la Virgen
que ha escuchado mis plegarias!
Sonó el clarín... Va a empezar
la gloriosa fiesta hispana...
Ved: asoma la cuadrilla...
¡Cuánto garbo! ¡Cómo irradia
en las vivas lentejuelas
la luz de esta tarde clara!
¡Qué negras son las monteras
y qué rojas son las capas!
¡Qué música tan alegre,
tan juncal, tan sevillana!
¡Parece que cada nota
brinca y goza, ríe y canto!
Ya está la bestia en la arena:
alta cerviz, fiera traza.
Cómo acomete al caballo;
mal el picador se ampara;
va a caer; no, que, de pronto,
surgió en su ayuda una capa
por un capeador abierta
como una lengua escarlata.
Hacia el capeador embiste
el toro, con ciega rabia,
pero él le burla, gallardo,
con un revés que le para.
Como dos hilos de iris,
las banderillas se alzan,
y en ellas el sol alumbra
a la bandera de España.
Erguido el banderillero,
de frente a la aguda asta,
va hacia el toro, y en el lomo
los dos arpones le clava.
Cómo se agita la bestia
al sentirse atenaceada
por las dos sangrientas puntas
que vacilan a su espalda.
La pezuña hinca en la arena
con desasosiego y rabia,
bufa hacia el suelo, colérica,
y con su bufido alza
movible nube de oro
que otra vez al polvo baja.
Pero... ¡Ved a mi torero!...
Tez morena, buena estampa,
y unos ojos de gitano
que me han trastornado el alma.
Ya alzó la vista hacia el palco.
Sonríe con la mirada.
Al verme, tembló su puño...
¿Por qué ha temblado su espada?
¡Cómo le aplauda el gentío!
¡Bravo! ¡Bravo! Otra vez alza
los ojos a mí... ¡Dios mio,
que salga bien de la plaza!...
Ya empuña el cortante estoque.
Ante el toro, ya se encuadra.
¡Qué expectación! ¡Qué momento!
¡No hay un rumor! ¡Todo calla!
Se lanzó el toro al capote
como si tuviera alas.
Nada aún. Otra vez toma
igual postura y aguarda.
¡Esta vez sí que en el lomo
le habrá de clavar la espada!
Allá va... No, todavía...
Aún no concluye mi ansia...
¡Ay Virgen de las angustias,
qué angustias tengo en el alma!...
Tercera vez reta al toro,
y con qué gentil audacia.
¡Allá va el monstruo!... ¡Jésus!
¿Sangre? ¡La vista me engaña!
No, matador de mi vida!
¿Muerto? ¡Imposible! ¡Eso es farsa?!
¡Padezco una pesadilla!
¡No! ¡No! ¡Entre cuatro le alzan,
y, como otra capa roja,
sangre de su pecho mana!
Corro a verle, y cuando muera,
adiós corridas y plazas;
adiós purpúreos claveles
que adornais mi frente blanca
debajo de la mantilla
por mis manos colocada;
adiós música ligera,
cadenciosa y sevillana,
que llenaste mis oídos
del encanto de tu gracia,
con sabor de manzanilla
y con sones de guitarras;
lentejuelas policromas,
negros toros, rojas capas,
fiesta de seda y de oro,
de sol y de sangre, mágica
fiesta en la que pone toda
su alma de fuego la Patria,
adiós... Ya sólo me queda
turbión eterno de lágrimas...
¡Esta es la última corrida!
¡Adiós, todo! ¡Adiós, España!...
(Telón.)
Fin del monólogo.
| This work is in the public domain in countries where the copyright term is the author's life plus 70 years or less. |