This is an archive copy of wikilivres.ca as of 18 February 2017 (from the WikiTeam dump). The original site is closed.
La promesa
| Cuentos escrito por Concha Espina |
| Madrid, 1922 ~ Ortografía original. ~ (¹) |

ablaron de cosas indiferentes, y después de un buen silencio dice el niño con acento inseguro:
— ¡Ya me estás preparando la ropa, madre?
La madre, inmutada, responde:
— Ya, hijo.
— ¿Te falta mucho?
— Poco falta...
Se quedan los dos silenciosos, mirando las flores deslucidas de la alfombra.
Tiene el chico un aspecto infantil, amable y franco; en su cara de niño se posa a menudo una expresión decidida y valiente: es cuando él piensa en la madre viuda y en las dos hermanas pequeñas.
La madre es joven. Con toda la intensidad de su alma lozana y firme, adora al hijo y le ve hombrear y crecer, llena de orgullo.
Cuando van de bracero por la calle parecen dos hermanos. Ella, por él, ha desoído nuevas pretensiones amorosas; él, por ella, ha renunciado a los juegos y los camaradas, y, adiestrándose en la vida busca un camino por donde vencerla audazmente.
Pero se impone el sacrificio de la separación: el muchacho debe partir.
Ha protestado mucho la señora, cobarde ante esta pesadumbre, defendiendo con tesón la presencia del hijo por encima de todas las ventajas posibles; el chico, mañoso y constante, va logrando convencerla, y la madre aparece ya resignada y conforme, aunque retarda la hora triste, próxima a sonar...
Las flores de la alfombra están muy descoloridas; también lo está el damasco de las butacas. Los cortinones caen sobre las puertas con una elegancia llena de melancolía. Debajo de la luna del espejo una begonia abre con languidez sus pálidos brotes; en el vano de la ventana desfallece un estor: hay una lamparita en la consola, encesa con tenue luz.
La madre y el hijo se miran disimuladamente. Está cada uno midiendo la pena de su contrario, y en el mutuo sondeo de pesares ella imagina que ve temblar el corazoncito infantil de su niño; le oye gemir y sollozar como si tuviera voz y palabras y hasta le parece que, en demanda de socorro, grita aquel pobre corazón pequeño: "¡Madre..., madre mía!..."
Entretanto el hijo está pensando cómo en su ausencia la madre se abatirá dolorosa, buscándole en torno suyo, y cómo, atormentada por la soledad profunda de su vida, le tenderá los brazos desde lejos.
Y aunque están los dos estremecidos por talles desconsoladoras visiones, los dos fingen y tratan de engañarse.
Reanudando la conversación, él pregunta:
— Entonces, ¿qué día salgo?
Y ella, como si estuviese distraída, contesta vagamente:
— Ya veremos...
Pero el muchacho quiere tratar del próximo viaje de un modo definitivo, y empieza a desplegar todas sus ilusiones y propósitos. Hablando de lo que va a ganar y de lo que ha de hacer, dice:
— Para este verano ya podré mandarte dinero; te mandaré mil pesetas.
La madre admira aquellas manos dóciles y menudas, deseosas de trabajar; aquella frente apacible, rodeada todavía de un halo de candor, y exclama, piadosa:
— ¡Mil pesetas es mucho!
— Es que para entonces tendrás que comprarles a las nenas vestidos... ¡Todo cuesta tan caro!
— También costará caro todo para ti y lo que ganes te hará falta.
— Yo necesito muy poco.
Se queda un momento pensativo, y pregunta después:
— Habrás encargado mi ropa algo grande para que me sirva el año que viene, ¿verdad?
Aquella encantadora previsión del niño, que le revela criatura en capullo, fruto en brote del árbol de la vida, hace que se desborde el llanto contenido de la mujer. Poseída de compasión y de ternuras indecibles, afirma entre lágrimas, inconsolable:
— No te irás mientras no seas un hombre; ¡no quiero que te vayas!
Pero él suplica, ferviente:
— No llores; se van a despertar las niñas. Puedo partir, madre; ya soy un mozo hecho... Tú verás como, a menudo, yo te mando mil pesetas.
Y repetida con afán por la voz infantil en los momentos penosos, adquiere un acento de maravilla la frase: ¡mil pesetas!
La madre, sin dejar de llorar, besaba mentalmente aquellas palabras de ilusión...
| Nota de un himno | << | La promesa
|
>> | El capullo |
| Works by this author are in the public domain in countries where the copyright term is the author's life plus 70 years or less. cs | de | en | eo | es | fr | he | pl | ru | zh |