This is an archive copy of wikilivres.ca as of 18 February 2017 (from the WikiTeam dump). The original site is closed.

Impresiones americanas/17

Free texts and images.
Jump to navigation Jump to search
XVI Impresiones americanas
escrito por Rafael Conte Mayolino
XVIII


El parlamento de la PRENSA DEL MUNDO


‎ Esta mañana, á las nueve, en medio de indescriptible entusiasmo, se celebró la inauguración del Gran Parlamento de la Prensa del Mundo, acto de trascendentalísima importancia, y que será, de fijo, una de las notas más simpáticas y de interés más palpitante de la Exposición de St. Louis.


‎ La sesión de hoy quedó limitada á la Asamblea General de Directores de Periódicos Americanos, siendo el número de los que con tal carácter concurrieron, cerca de cuatro mil (!).


‎ El próximo jueves tendrá lugar en Congress Hall la Convención de Periodistas del Mundo, y según los cálculos menos exagerados, pasarán de doce mil los chicos y grandes de la Prensa que asistiremos.


‎ Para que puedan mis lectores formarse una idea aproximada del número de periodistas venidos á St. Louis con objeto de asistir al Parlamento, les diré que yo, que he llegado en representación de La Lucha con cinco días de antelación, tengo el número 9,642.




‎ La sesión de hoy fué declarada abierta á las nueve en punto por el Presidente de la Convención de Periodistas Americanos, Capitán Henry King, director propietario del St. Louis Globe Democrat.


‎ Al agitar el veterano periodista la campanilla, la inmensa concurrencia se puso de pie, mientras el reverendo C. H. Patton, con solemne acento, invocaba «para la Prensa del Mundo» el favor de Dios.


‎ Frente al Congress Hall, las bandas de música dejaban oir los himnos nacionales de todos los países, y una inmensa muchedumbre aclamaba delirante, agitando banderas y estandartes blancos con inscripciones como éstas : «¡Vivan los Periodistas! St. Louis les pertenece»; «¡Gloria á la Prensa!»; «La Prensa es el Evangelio de los Pueblos»; «¡Honor y gloria á Guttenberg!»


‎ Después que el reverendo Patton hubo terminado su invocación, hizo uso de la palabra Mr. Francis, Presidente de la Exposición, para declarar que los ciudadanos de St. Louis, al gastar diez millones de pesos en su gran certamen, no lo habían hecho, como aseguraban algunos mal intencionados, con el propósito de lucrar, sino única y exclusivamente con objeto de demostrar á la faz del mundo su agradecimiento á la gran nación americana, que al conceder á su territorio el honroso título de Estado, había contribuido tan poderosamente á su engrandecimiento y prosperidad.


‎ Después de Mr. Francis, subió á la tribuna el Honorable F. V. Collins, de Minneapolis, pronunciando un hermosísimo discurso, cuyo tema fué el siguiente: El Periodista Moderno. La Escuela de Periodistas.


‎ Se ocupó con extensión el orador de la Academia de Periodistas, fundada en la Universidad de Columbia, New York, por Mr. Pulitzer, director del World, de aquella ciudad.


‎ « Ha pasado el tiempo, dijo, en que resultaba de buen tono reirse de la idea de fundar una Escuela de periodismo. Hoy existe por fortuna; y los hechos demuestran diariamente lo necesaria que es. Para ser periodista á la moderna se va haciendo indispensable estudiar para periodista, lo mismo que se estudia para médico, abogado ó ingeniero.


‎ « Ya no basta nacer periodista ó hacerse periodista; se necesita aprender á serlo. Y la mejor manera de lograrlo, es asistir á esa admirable escuela que debemos á la munificencia de un periodista neoyorkino.


‎ « Pasó la época de las especialidades periodísticas.


‎ « En una publicación moderna sólo pueden tener cabida los periodistas que sepan ser, á la vez, literatos, políticos, traductores, corresponsales, redactores, repórters, cronistas, todo en fin. ¿Qué se diría de un abogado que sólo supiera defender casos determinados, ó de un farmacéutico que no fuera capaz de despachar más que ciertas recetas? Pues bien: un periodista es igual. Debe ser completo en su profesión. De lo contrario, aunque él se crea periodista, no lo es ni llegará jamás á serlo.»


‎ St. Louis, Mayo, de 1904.