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Impresiones americanas/32
| XXXI | Impresiones americanas escrito por Rafael Conte Mayolino |
XXXIII |
To report es el infinitivo de un verbo inglés, que libremente traducido al castellano significa la mar de cosas.
Avisar, notificar, anunciar, comunicar, dar parte ... todo esto se dice — ó puede decirse - buena fabla anglo-sajona, to report.
Dicho esto, no es necesario añadir que reporter— derivado de to report — significa la persona encargada de anunciar, dar aviso ó hacer saber á las demás todo ó algo de lo que ocurre por esos mundos de Dios.
En los periódicos americanos, en los ingleses, aun en los españoles (y este «aun» va sin intención de lastimar á nadie) un repórter es todo un personaje. Antes de ser admitido como tal, tiene que hacer un largo y penoso aprendizaje, y demostrar teórica y prácticamente que reúne aptitudes para el oficio.
Un repórter está obligado, en primer lugar, á no ser un sabio, y en segundo lugar, á no figurarse que lo es. Tiene, además, que ser activo, inteligente, laborioso, muy amante de su profesión y nada literato.
Al redactar sus notas debe procurar hacerlo con claridad, y siempre que sea posible, con concisión, omitiendo lo que el sentido común y el buen gusto aconsejan omitir.
Siendo la parte informativa de un periódico moderno acaso la más importante — puesto que es la que cuenta con mayor número de lectores — el director debe cuidar de que sus repórters no limiten sus esfuerzos á traer noticias, sino que también está en el deber de exigirles que las redacten como Dios y el buen sentido mandan.
Tanta importancia conceden á esto los americanos, que en todos los grandes diarios de los Estados Unidos hay redactores especiales, llamados con mucha propiedad «correctores de estilo», cuya misión consiste en dar forma á los trabajos reporteriles que adolecen de defectuosa redacción.
Si en los periódicos cubanos contásemos con esos correctores de estilo, las informaciones no resultarían — como resultan en muchos casos — cabeza abajo; es decir que empiezan por donde debían acabar.
Se trata de un suceso de importancia, por ejemplo: del Crimen de ayer.
Un repórter inexperto, empieza su información en esta forma:
« En la calle de tal, número tanto, del pintoresco barrio de cual, reside desde hace muchos años, en unión de su distinguida familia, el probo é inteligente empleado señor Fulano, persona de relevantes méritos y reconocidas dotes de laboriosidad y honradez.
« Una de las hijas del señor Fulano, llamada María, preciosa joven que acaba de cumplir 18 años, sostenía desde el mes de Noviembre del pasado año, relaciones amorosas con un joven de apellido García, companero de oficina del señor Fulano.
« Parece que María, disgustada por ciertas desavenencias que tuvo con su novio, resolvió romper definitivamente con él, marchándose al campo en compañía de su señora madre, doña Fulana, y de su primo, el joven señor Mengañito de Cual.
« Celoso el García, resolvió dar muerte á su rival odiado; y en la madrugada de ayer, en momentos en que Menganito salía de la estación del ferrocarril... etc. ».
Lo lógico sería empezar la información de esta manera:
« Como á las cinco de la madrugada de ayer, fué asesinado el joven Menganito de Cual, por don Fulano García, en momentos en que salía en un carruaje de punto de la estación del ferrocarril.
Y luego — como detalles informativos de importancia secundaria — hablar de los móviles del crimen; de la honradez y laboriosidad del probo empleado y del viaje de la niña al campo, en compañía de su mamá.
Habana, Enero de 1908.